Poemas inéditos de: El mundo es un vitral sin desaliento

Me daría permiso esta nación
de asomarme desde adentro de la casa
Quiero ver cómo desfilan los humores
cómo se yergue la tapia de los desesperados
cómo se nubla la vista de los destinatarios
Me daría permiso, lo he pensado,
de claudicar en nombre del verano,
de no esperar que suene el timbre para verlos
tan asomados, a su vez, hacia mis dientes
Me daría permiso esta nación
de asomarme desde adentro de la casa
Quiero contarles que no soy un fantasma
y me he propuesto caminar sobre las aguas

Salgo al balcón templado de la casa
y el mundo cubre de mil ojos el aire
Yo qué daría por anidar en alguno de esos cuencos
y tener como destino un desbocado líquido sin desatierre
Salgo al balcón y me pregunto
dónde puse el conjuro que ha logrado
la hazañosa digitación de mi presencia
en el doble paginado que aquí habita
Salgo al balcón templado de la casa
y no llevo más prenda que esta hebilla
con que ajusto el fastidio, la cabal geometría de las cosas,
el impulso de lo desconocido y las grietas de mi pueblo circunciso

En agosto comenzó el magisterio a brotar por esta casa
Lo percibieron el magrear de los talentos
Los helechos adosados por su margen
La cantabria versión del que me vio
En agosto comenzó a crecer como un altillo
Días mate y días marfileños
con su orla de empuje vegetal
y su afuete de garbo y confluencia
En agosto comenzó por esta casa
El runrún de su eco sin infundios
Hay milenios en su copo y en su basto
Días mate y días marfileños

Me habían dicho que el mundo es un vitral sin desaliento
Que hay suficientes fontanas para creer en la bondad
y arreglos majestuosos muy arriba para seguir soñándolo
Hoy, sin embargo, camino por la casa sin amagos,
tal vez porque no tengo ni el sustento del día
palpitando en el devino de esta casa
tal vez porque no soy el responsable
de la nítida estimación de los altares
de la incólume piel de lo soñado
acaso, sólo, de las inquietas y tantas faltas para el devino de esta casa
promulgadas sobre un vitral sin desaliento
camino a la bondad o en lo que aún resta de ella
Gustavo Ruiz Pascacio
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México, 1963. Doctor y Maestro en Ciencias Sociales y Humanísticas por el Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (CESMECA-UNICACH) y Licenciado en Letras Latinoamericanas por la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH). Premio Estatal de Poesía Rodulfo Figueroa 2001 con el poemaio El amplio broquel de la melancolía y Premio Nacional Bellas Artes de Literatura (Premio Nacional de Ensayo para Crítica de Artes Plásticas Luis Cardoza y Aragón 2003) con el ensayo La plástica en Chiapas: el tránsito del color y la explosión de la forma.
