YO TUVE UNA NOVIA
Yo tuve una novia que me miraba a los ojos cuando se sacaba los pendientes.
Ahí supe lo que era el deseo.
Se ponía talco en los pies antes de calzarse: quería que parecieran sucios de polvareda y caolín.
El deseo se hizo sangre en dirección al cielo.
Ella luego intentó suicidarse, y a mí me salieron pestañas por todo el cuerpo.
Tiempo después abandoné el país.
(De Espíritu, hueso animal, 2017)
LOS VIEJOS QUE FLOTABAN
I
(suelo)
Subieron por los aires aquella mañana de llovizna casi textil, hilo de flor en el nimbo.
Los que tenían los paraguas abiertos
nunca descendieron
nunca volvieron.
Los demás fueron cayendo, algunos en un escalofrío de la luz, otros
cayeron sobre una pradera de pájaros que se acercaban a ver, recién llegados, tendidos como penínsulas enteras.
Y contaron su altura.
Nos dijeron: el pasado es una probabilidad. Hagámoslo despacio. Pidamos café y hablemos de las opciones. El pormenor es cosa nuestra, el polvo y la gravedad que flota.
Déjenme decirlo: todo aquello que fuimos flota sin tiempo y puede caer sobre cualquier suelo.
Eso es lo que en verdad vimos: suelo.
Mientras, otros buscaban, pero sabemos que nunca cayeron. Los que tenían paraguas abiertos no volvieron con nosotros, no fueron devueltos. Para siempre se quedaron en la altura lenta.
No barcos fantasmas, sino esqueletos que cuelgan del firmamento, empuñadura, varillas, huesos vestidos y calzados. Muertos en los confines del oxígeno.
Los otros contaron su altura y nos dijeron.
He aquí la importancia del testimonio: según la veleta, el cataviento,
fuimos el arbitrio y el instante,
todos nosotros cayendo
sobre una pradera de pájaros recién llegados.
II
(sitio)
Mira: la manada ahí de gacelas negras.
Abrevan en paz bajo la barbilla de la luz. Parece Dios conforme con lo que sucede.
Hasta que caen los primeros cuerpos, en lento dejarse, aquí mismo, detrás de las aguas, allí a lo lejos, donde suena la claridad y las mujeres se peinan unas a otras.
Un muchacho grita con la voz en llamas: ¡han caído los viejos, han caído los viejos!
Las gacelas corren en dirección a Dios, y todo deja de ser lo que era.
Caen como plumas, como plumas abrasadas por la nieve.
Vienen para decirnos el error. La nueva enunciación Yo escucho detrás de las puertas. Parece un miedo al menos sin cuerpo. Un miedo sin principio.
El infinito es anterior, nos dicen los caídos. El misterio está en lo sucedido. Y solo crece sin fin aquello que abandonó el instante. Nos dicen: la esperanza está en lo que sucedió, incluso antes.
Los que se acercan a observar lo hacen con velas en las manos: quieren reconocer gestos, voces, quieren verificar el color de la mirada.
Pero nadie cayó en su sitio.
Esa es la verdad: nadie cayó en su sitio.
III
(mientras)
Mientras es la única opción que ofrece seguridad.
Así hablan día tras día los que imponen consecuencias. Tú sabes bastante de esa primitiva labor.
El pájaro muere y en el suelo queda la sombra perenne de su muerte.
Ahora está aplastado en la calzada, en un mediodía voraz, según la luz cenital de lo que concurre. Es carne muerta, se vocean los que caminan.
Nadie te escucha, nadie te espera. Solo es martes de poquísimo organismo y escasa altura. Cuando cayeron los viejos, te acercaste con velas y corrías sin orden buscando el encuentro.
Era un martes de invierno y ninguno cayó en su lugar de origen, ajenos a cualquier elección.
Hábito, constancia en el aire, hasta que leyó en la encrucijada el oficiante mayor: no son los nuestros, no lo son.
Algunos cayeron en febrero, otros en el mar, los últimos en la planicie.
Cayeron antes de cualquier momento, en un calendario abandonado a la suerte del temporal.
Momentos, sin duda, que no son nuestros. Ni la duración ni la edad, ni siquiera la mueca o el acento.
Todo aquello que fuimos flota sin tiempo y puede caer sobre cualquier suelo.
Eso es lo que en verdad vimos: suelo.
IV
(ocasiones)
Ruega el invierno acercarse a mis hijas.
Así hablaba cuando fallecía el primero de los caídos.
La esperanza está en lo que sucedió, incluso antes.
Ahora entenderás que el infinito sea anterior, al menos en ocasiones.
(De Tierra impar, 2018)

UNA O ENTRE DOS IES.
HABLA EL EXPERIMENTO
Se equivoca quien diferencia necesidad y deseo. Tal vez para que el poema tenga palabras que cuelguen y suenen a campanilla y a llamada.
Los expertos en la sed también distinguen dos tipos de alejamiento. Uno convierte la luz en sal. El otro, niega el significado de cualquier sacrificio.
La esposa de trigo en la voz sabe mezclar metales y dice los números para que los hombres se vuelvan. No se preocupa de su paso por las vertientes del dolor. Ríe, canta, solo conoce lo que dicen sus dedos y las fechas de nacimiento de tíos y sobrinas.
No se olvide que Afrodita nace de la castración.
Se equivoca porque carece quien desea. Así es desde que los griegos hicieron del mar un cobijo y una razón. Lo que ya no es sigue dejando espuma y polvo de bellísimo insecto.
O es un fonema vocálico medio posterior. Separación, alternativa, opciones excluyentes.
Aunque también es el epicentro del espasmo, el error de quien confunde edad y mañana libre para fumar y mentir.
Me hicieron creer que yo era distinto, o que detrás de mi pecho había un hueco glorioso, un segundo más potente que cien siglos.
Se equivoca quien sueña con hijas que vienen de lo más bajo del alma. Son las dueñas de la muerte, señoras del agotamiento y de la piel posterior.
El odio, dice Catulo, es un envés. En el nombre del padre, del hijo y del espíritu muerto. Pido aquí perdón por la brusquedad de estas palabras.
Es inevitable: entre tu pronombre y el mío, nueve niñas persiguen una liebre.
No tienen ombligo.
(De Oración en 17 años, 2020)
UNA PALABRA PARA CADA MUERTO
[cuando el mar se hunde]
Mira la primera letra. Y esta última, infructífera, teneduría sexual, espetera.
Allí Cervantes colgó pluma y plumón.
Es un pasatiempo, aunque las cartas fueran angustiosas y en el reino de los silencios quien no contesta seguirá comiendo de la misma carne. Dios, el único insecto líquido, se hizo también hombre comestible. En la boca el arrancadero, soez.
Cervantes lo hizo contra todos los fueros de la muerte.
El gordolobo es amarillo. Te la encuentras cuando el paseo es un modo ligero de exactitud. Tres tazas al día para pulmones y picaduras de pulga.
Al otro lado, dorso o cruz, lo verdadero se hace esperar y vive a expensas.
La ballueca o avena mala, en su estado de plántula, apenas se distingue del cereal que coloniza.
Es curiosa la asociación o cenital ligereza. Hablar, ponerse de acuerdo, analizar las telas del juicio, mirar a través de lo inconveniente.
En 1615 Cervantes quiso revertir la duración.
Otras no dan, no quitan, están ahí porque siempre han estado, más aún si ignoramos el nombre. A veces palabra y nombre son cosas distintas, ocasión, orden sucesivo, vale también lo que se bebe de un golpe.
Las veces y los panes es una broma, claro.
No lo es que supere la facultad de cualquier criatura.
El viejo quiso ser fiel y puso en el cesto confetis y la pestaña de siempre.
Se advierte que se agotó esperando la vez.
Las maravillas no pueden quedarse quietas, es un error. Es un error y una canallada llenar de caolín los ojos del búho, y luego lamentarlo.
La palabra deriva del nombre de la montaña Kao-Ling san, China oriental
¿Por dónde íbamos? Íbamos en que los poetas americanos con limonada tibia y aguardiente regaron la tierra de Donde.
Claudia Rankine se ocupó del responso: todo poema necesita un cuerpo, dijo del modo más antiguo que pudo.
(De El perro y la calentura -Trashumancia de los poetas americanos-, 2022)

FRAGMENTO DE VUELTA E IDA II
He vuelto a fumar, engordo y hablo menos.
También es inevitable sentir vergüenza. Ningún animal la siente. Leo que la vergüenza, según los sabios, nace del verdadero amor.
Tren Madrid-Lisboa. Una mujer juega con un caramelo y luego llora porque cree que no tiene futuro.
Es, por supuesto, una versión.
Suena el teléfono, pero no respondo. Entre la cara y la cruz prefiero la vieja noción, las viejas páginas.
Me pregunto, no afirmo. Elaboro una sucesión de preguntas.
Apunten, por favor: ¿están de acuerdo conmigo que mentir pide memoria? Podríamos jugar y pensar que se trata de una reliquia futura.
Apunten otra vez, por favor: en 1571 el monarca portugués está en París y al día siguiente se le ve entrar en Lisboa. Eso es imposible. ¿Es mentira lo que no es posible?
Hay un residuo espacial que no pertenece a nada ni a nadie. ¿Es mentira ese residuo?
Razonar, traducir, beber, penetrar. Decía el borracho Berryman: “Con ella tendré delicadeza; su llanto cautivador engañaría a los cuernos de Adán”.
También dijo que algo se obstina en no ocurrir. Celebérrimo pasaje, pero ¿adónde?
Tal vez sea así porque diciembre dura seis meses y mayo los otros seis. Y porque sabemos de sobra que dormir no es arte.
(De Vuelta e ida, 2023)
De Empujón a los principios (en curso)
- “La noche baña la tierra de la sonrisa / La muerte está en el puño de una hormiga” (Tomaz Salamun, Balada para Melka Klasovec)
Por ejemplo:
1) En los pies del moribundo una mujer muy inocente firma dos veces.
2) Hace mucho tiempo en la calle Milcinski un esloveno hizo trampas. Dios lo entendió y le regaló dos lápices sin punta. Poco después, dos ciervos se aparecieron a la gente en la tierra.
3) Número 30 para poner orden en las huellas. La tormenta y el pastor tiritan.
4) La muerte se cansa de esperar, se marcha y el moribundo juega con arena.
5) La culpable fuma y finge. La inocente firma dos veces.
- “El Flos Sanctorum de Alonso de Villegas es un grueso santoral, publicado en la Barcelona de 1775 y que incluye una vida de Cristo, un año cristiano y dos apéndices: uno dedicado a los santos celebrados en España y otro que, bajo el título de santos extravagantes, incluye a aquellos que no solían figurar en los breviarios al uso. Es de este último apéndice de donde se extraen las figuras que compondrán el abigarrado retablo que pretende ser este libro” (Ana Martínez Arancón, Santoral extravagante)
Primero
San Tirso se enamoró de su propia alma, y fue dichoso en el martirio. El adulterio llevó a Santa Teodora a buscar refugio en la soledad del cenobio, sin que los monjes supieran que era mujer. San Ginés era el actor predilecto del emperador, tan bueno que olvidaba su conciencia. Fue decapitado después de hacer de cristiano. San Patricio adoraba el fuego porque nunca era el mismo fuego. San Malco huyó del mundo ayudado por un león. San Martiniano ansiaba no tener referencias, por eso la soledad y la renuncia a la memoria, aunque no a los matices de la luz. Santa Pelagia se enamoró de su propia belleza y sentía celos de los que poseían su cuerpo. Santa Isabel de Hungría, quizá el caso más fascinante, malgastó su vida en tímidas abnegaciones.
Segundo
Al llegar a casa, después de un viaje soñado, la profecía se convirtió en un imbécil.
- Reflexionar, re-flexionar sobre ella. Sobre el intento de volverse una misma. Así figura en los diarios íntimos que conservamos, en los manuscritos sueltos que fueron encontrados y en las entrelíneas de las cartas que conozco. Y que me han enseñado que debo olvidar mi recuerdo de ella, Christa T. El color del recuerdo engaña. (Christa Wolf, Reflexiones sobre Christa T)
Uno
Voluntad de olvidar algo o a alguien mediante la voluntad de recordarlo: eso es muy sencillo, la paradoja usual. Insistir en que el recuerdo es una forma de olvido. La despedida es el principio. Juegos de opuestos que, por su oposición, son correspondencias. Otra forma de recordar es fingir que se recuerda. El capitán Willard, el oficial de El corazón de las tinieblas, obedece órdenes y construye una biografía río arriba ¿sería esa biografía distinta río abajo? Lo normal es mirar las cosas sin pasión, desapasionadamente. Y mientras noviembre vuelve a ser noviembre, mes sin sabiduría, el juego infantil dice que al que se da la vuelta o se ríe le crece una joroba azul.
Dos
Se supone que sus informes a la Stasi evitaban el estilo y los ejemplos aleccionadores.
Tres
Se puede evitar el sonido de la tracción si se desciende río abajo.
Cuatro
Con el trabajo hecho, cabe otro vino del Rhin, poco y no muy frío, y atreverse teatralmente a un suspiro.

Francisco Layna Ranz has worked as a professor of Spanish literature at universities in Spain and abroad for over 20 years. He has published several collections of poems: Y una sospecha, como un dedo (2016), Espíritu, hueso animal (2017), Tierra impar (2018), Historia parcial de los intentos (Poesía 2016-2019) (2019), Oración en 17 años (2020), El perro y la calentura (trashumancia de los poetas americanos) (2022), Vuelta e ida (plaquette, 2022), y Nunca, mil y gigante. Poesía reunida (2025).
