Alicia Llarena González

DESNUTRICIÓN

He amamantado pueblos de calzadas llameantes
y negado con mis actos de amor cualquier prejuicio
sobre la primitiva crudeza de las fieras.

Mis pezones son dignos de alabanza,
y mi leche ha fecundado
la más hermosa imagen del instinto:
hembra que alimenta sin conciencia de sí.

Así me imaginaron llena de ubres encrespadas;
y atentas, como los oídos de un lince a la caída de la tarde
para que recordaran mi gesto involuntario,
y en la memoria perdure aquel reflejo
que convocó la vecindad del hambre.

Espantada de mi innato talento
creí en las palabras que honraron mi bondad,
mi amor lechoso y dispuesto,
la excelencia con que fui celebrada
por olvidar mi origen y ocultar mi raíz,
y porque enajenada o conmovida
alimenté sin motivo la vida de los otros.

Yo crié sin saberlo a los hijos más dignos,
vástagos hermosos con que el azar probó
la envergadura de mi especie,
hijos sin pelambre ante los cuales
acerqué mis pezones, no por deseo,
sino por esa rutina del instinto
adiestrado en resistirse
ante las formas de la muerte.

Y aunque no fue por amor, ya nada importa.
Yo misma lo llamé piedad, y más tarde deseo,
y a otras palabras no menos vanidosas
también se acostumbraron mis labios prominentes.

Pero un Rómulo apuesto me amenaza estos días.
Desespera por hacerse un lugar en la historia
y un hueco entre mis pechos.
Reclama su blanco patrimonio de senos prometidos,
la previsible certeza en la que cree desde niño.
Viene confiado y sus palabras abultan
la mitad de su cuerpo; en la otra esa fuerza
que da sentirse al amparo de su nombre.

Y cuando hastiada del mío me niego a amamantarlo,
−no por deseo, sino por aquel mismo instinto ante la muerte−
la indignación entra de golpe en sus ojos enormes,
y con su más triste retórica me habla de lo oscuro,
y de la loba que tengo agazapada en mí.

(Del libro El arte de las flores secas)

ESTE MAR DE PALABRAS

Tengo una guerra de tambores africanos
en el centro del pecho
un djembe que hace ruido en la alta noche
con su voz de selva antigua y su insistente ronquera
una agitación que no descansa un tam tam que martillea

Y he llamado a mi ángel de la guarda
y le he pedido que entre sus alas generosas
me cuide del mal sueño que al menos esta madrugada
no levanten el polvo los danzantes
que dejen de bailar las inquietudes
que no se mueva nadie que detengan
esta fiesta de temor y sobresalto

Necesito dormir cerrar las puertas
al ruido a la tormenta
dejarme caer entre los brazos de la tierra
abandonarme a la deriva de un buen sueño

Desde la isla puedo ver en los días más claros
la silueta del ave más pequeña sacudiendo sus alas
sobre el desierto del Sahara
tengo vista de lince y distingo como el águila
una oruga en la oreja de una liebre

Pero no te veo a ti no te distingo entre la gente
sé que al sur del desierto alguien vio tu cabellera
que en el Valle del Rift tus pies descalzos bailotearon
y los baobabs se incendiaron con tu risa
y la alegría se metió en la piel de los becerros
y alguien hizo un djembe con su pellejo
y yo tengo una guerra de tambores africanos
en el centro del pecho
y no sé cómo acallar este mar de palabras
que no puedo decirte
arcaísmos de amor frases de selva sensible
párrafos de ternura y este silencio
sobre todo este silencio que retumba en el alma

(Del libro El amor ciego)

EL MURO DE LAS LAMENTACIONES

Quejarse se ha vuelto
una costumbre
abres el pan del desayuno
y la miga de las lamentaciones
cae sobre la mesa

Hay demasiado agravio en el ambiente
la comida está llena de ofensas
cenamos con enojo y descontento 

Es la batalla de todos contra todos
el daño que me hiciste la injusticia
que padezco el prejuicio el atropello

Siempre habrá alguien
con un dolor más triste
una punzada más honda
una cicatriz más fea 
una biografía más incómoda

Sal de tu ombligo mira hacia los lados 
y agradece

(Del libro Las palabras importantes)

LA TERNURA

Ese tallo que despunta una gota de verde sobre la greda
el beso de dos viejos en mitad de su insomnio
el meñique de un niño de tres días
su uñita especialmente 
un animal solo infeliz desorientado 
por el rechazo de la madre 
una alita de ángel o de mirlo

Es la ternura

Te abre en canal para que exudes 
toda la miel que atrincheras 
tu humanidad estancada

los muros que levantó contra ella tu aniñado temor 
son un papel de china temblando en la ventana 

La gente mete su ternura en la trastienda 
pasa un fechillo de vergüenza 
en el corazón 
y clausura las palabras que alimentan 

Delicado dulzura vulnerable
son letras pusilánimes 

cuidar o preocuparse 
carne de cañón 
en las esquinas 

En algún momento perdimos la brújula 

la facultad de leer el amor en las estrellas 
se atascó en el astrolabio 

No desprecies la ternura que te tome por sorpresa 
es el camino de regreso hacia tu casa 

(Del libro Las palabras importantes)

UNICORNIOS EN LA CIUDAD

Unicornios en la ciudad 
rarezas que cabalgan sobre una tierra baldía
y caminan de puntillas 
sin rayar el asfalto

Delicados como papel de seda
pasan sus manos sobre la piel del mundo
y la humedecen de amor

Honestos como el amanecer sobre los polos
siembran la claridad en los negocios 
del espíritu y renuncian al botín 
manchado de impostura

Claros como agua que no conoce la noche
dicen lo que dicen y abrigan
bajo sus alas de confianza 

Íntegros y honrados traen consigo 
su nobleza animal 
seres mitológicos que sin embargo 
viven en el mismo edificio
suben contigo en el mismo ascensor
y te dan los buenos días con un brillo en los ojos 

(Del libro Las palabras importantes)

HAY DÍAS TRISTES Y DÍAS AÚN MÁS TRISTES

Hay días tristes y días aún más tristes 

Abre tus manos y suelta 

Suelta la lluvia que echó a perder 
la libreta favorita 
la ventolera que abrió en canal todos los versos
el fuego que incendia este poema 
el insomnio que pone 
amargura en tus zapatos 

Guarda silencio 
arrópate 
recoge tus brazos y tus piernas como un niño 
en el útero materno 

Cuando se ancla la noche en el centro del pecho
no hay lámpara ni estrella 

El mundo es el pánico 
de una patera abandonada 
en la marea  

El amanecer es un borracho que tropieza en las aceras
y un colibrí que no encuentra dulzura 

Abre tus manos y suelta 
entrégate a la lágrima 
al silencio 
o la nada

Como hoja a la deriva en río desconocido 
deja la ruta y el camino 
al universo

(Del libro Las palabras importantes)


Alicia Llarena González is a poet, storyteller, and essayist, as well as a professor and researcher. Professor of Hispanic American Literature at the University of Las Palmas de Gran Canaria and member of the Canarian Academy of Language, she has been teaching and researching at this institution since 1987. Throughout her university career, she has held various positions of responsibility, including president of the University Ombudsman, vice dean of Academic Planning at the Faculty of Philology, elected member of the University Senate, and coordinator of the Spanish Literature and Literary Theory Area of the Department of Spanish Philology.

In 1982, she received an honorable mention for poetry in the 8th Miguel de Cervantes Short Story and Poetry Contest, held in the municipality of Alcalá de San Juan (Ciudad Real). In 1985, she won first prize for prose in the 6th María Agustina Literary Contest for her story Memorias del desencuentro (Memories of Disagreement). That same year, she won first prize in the 1st Casa de Venezuela Short Story Competition in Tenerife with her novella Septiembre, and in December of the same year, she received first prize in the Juvecán-85 Competition for her story Cuando no se oiga el mar. In 1995, she won the City of Santa Cruz de La Palma International Poetry Prize with her book Fauna para el olvido.

In her role as a researcher, she has received various awards, including the Canarias-América Special Research Award for her study Yo soy la novela. Vida y obra de Mercedes Pinto (I am the novel. The life and work of Mercedes Pinto), awarded by the Casa de Colón in Las Palmas de Gran Canaria in 2001.

She is included in the Anthology of 100 Canarian Women Writers by María del Carmen Reina Jiménez and in the Dictionary of 20th-Century Canarian Women Writers by Blanca Hernández Quintana.

She has published, among others, the poetry books: Fauna para el olvido (Fauna for Oblivion, 1997, Santa Cruz de la Palma International Poetry Prize 1995), El arte de las flores secas (The Art of Dried Flowers, 2009), El amor ciego (Blind Love, 2019), Las palabras importantes (The Important Words, 2022). Tiempo de ciruelos y adjetivos (2025) brings together a selection of her poetry, fiction, and essays.