Adonis Sánchez Cervera

Egun Awole

Técnica: collage digital (díptico)
Medidas: 70.21 x 59.27 cms

Por: Adonis Sánchez Cervera

Las imágenes que conforman este díptico titulado Egun Awole son una reinterpretación del mito afrocubano de la maldición de Awole, recogido en el corpus religioso de ifá y que aquí adquieren otra visión de un tema común con nuestros ancestros africanos esclavizados: la migración forzosa y la desunión a través de dos objetos clave que son el arco y el plato roto.

Amén de otros elementos que refuerzan y/o complementan la visualidad discursiva: el mar, las flores como ofrenda a los espíritus, la iconografía y el simbolismo de la Isla a través de su mapa y de la bandera como símbolo patrio, la estrella que es en sí libertad, ubicada en la bandera y fuera de ella como objetivo a alcanzar.

La maldición de Awole o Egun Awole es un tema poco abordado en el contexto religioso afrocubano; el cineasta Jorge Luis Sánchez en su documental Homenaje a Omi Lai hace alusión a él junto al oriaté Chacho —Bienvenido Galata Thompson, cuyo nombre consagratorio fue Ochún Funké— como una justificación de las disparidades entre los practicantes de la regla de ocha de la ciudad y del campo que había tenido su surgimiento en el contexto colonial yorubá, origen además de la esclavitud y de la división del pueblo yorubá. También se atribuye a esta maldición, el sino de hostilidad, condena y tragicidad del que los hombres y mujeres de piel negra consideran hemos sido marcados (Feraudy, 2009).

Awole fue el Alafin número 30 en la dinastía de monarcas del reino de Oyó cuna del imperio yorubá y considerado descendiente directo del oricha Changó, que gobernó entre 1789 a 1796 aproximadamente, caracterizado por la crueldad, la usurpación y la traición. Antes de ser ejecutado por el propio ejército que se negó a tomar otra ciudad, ordenado por Awole hacia finales del siglo XVIII, salió al patio del palacio y lanzó tres flechas una al norte, otra al este y otra al oeste y maldijo a su tierra profetizando que Oyó sería invadida por extranjeros y sus hijos llevados como esclavos a otras tierras: “Que mi maldición caiga sobre ustedes por su deslealtad y desobediencia, por ello deseo que sus hijos lo desobedezcan y que sean todos llevados como esclavos hacia las distintas direcciones en que he disparado mis flechas”.

Conocido como Egun Awole, la maldición está recogida en el odu Ogbe Tumako del oráculo de ifá. El mito plantea que si el monarca era contradicho en mayoría por su ejército, se debía ordenar su ejecución; otros autores plantean que Awole practicó suicidio. Wande Abimbola, en entrevista con Ivor Miller (2002), además de afirmar el suicidio de Awole, describió la destrucción de una vasija también como parte de la imprecación: “El tráfico de esclavos florecía y Awole había protegido a los yorubas. (…) reventó contra la tierra una pieza de porcelana conteniendo medicina. Así como nadie repara porcelana, nadie deshará mi maldición al pueblo yoruba. Es lo que llamamos ‘Egun Awole’. Egun es una maldición irreversible”. (p.37). La historia aquí expuesta fue recogida por Heriberto Feraudy (2009) en su texto De la Africanía en Cuba (parte 1).

La primera imagen, de la izquierda aparece un arco cuyo color rojo lo asocia a Changó y a la historia primigenia de Awole, con tres mapas de la Isla en posición de lanzamiento y que sustituyen las tres flechas lanzadas por Awole en su maldición, pero en este caso las tres van hacia un mismo objetivo: la estrella. El arco y sus tres flechas están sobre un océano embravecido, como a la deriva, en busca de nuevos horizontes. La segunda imagen evoca la vasija rota de Awole a través de la representación de un plato con la bandera cubana. Los elementos emulan un altar a los ancestros en la regla de ocha o santería, conocido popularmente como el rincón del muerto, con un semicírculo que delimita ese espacio muerto de la vida. El plato roto que representa los muertos, aquí significa el fin de una nación, quebrada, diseminada por el mundo, a la deriva. Cerrando el recorrido visual, aparecen unas flores de marpacífico que en este altar son ofrenda a los espíritus y se resignifican como elemento de esperanza y de memoria.


Adonis Sánchez Cervera (La Habana, Cuba, 1981). Licenciado en Comunicación por la Universidad de La Habana, Cuba. Doctor y Maestro en Humanidades y Ciencias Sociales por el Instituto de Investigación en Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, México. Creador visual autodidacta e investigador-practicante sobre las religiones afrocubanas desde una perspectiva de género.