Hugo Hodelín Santana

Los duros

No los busques en los automóviles
ni en sillas ministeriales
no los busques en los restaurantes
no los busques en las parejas de recién casados
no los busques en los títulos honoríficos
ni en los salones de baile

Los duros están más lejos

En las clínicas siquiátricas
en las penitenciarias 
en los tachos de basura
recogiendo latas a las 11 de la noche
durmiendo en las terminales de ferrocarriles
sentados en los quicios de las aceras 
sin bañarse
sin afeitarse
lejos de las colonias
lejos de los regímenes laborales
lejos de los pomos de talco

Ellos están ahí
con los estómagos vacíos
arrastrando los pies

Si eres bueno lo verás cuando te miren a los ojos

Ellos te conocen bien

No te separes 
no cruces la calle
míralos de frente

La vida no es más nada de lo que un perro callejero
pueda soportar.

Cuando estás abajo

Estar en el hueco 
no es tan fácil
tienes que estar 
jodido al límite
tienen que temblarte las manos
y agradecer a Cristo 
cuando tomes sopa caliente
estar en el hueco 
no es tan fácil
tienes que leer 
y que se burlen 
tienes que haber corrido 
con las hijoputadas más grandes
tienes que estar  
más de 72 horas en una habitación 
sin pensar en levantarte
rumiar y masticar almohadas 
sin erecciones
sin revistas porno
tienes que  tener la mujer más cercana 
a más de 20 metros
y acariciar la lona
después de caer
porque la lona te parecerá
el mejor sitio del mundo
y comprender lo dulce que es el alcohol
y la terapia que da en estos casos
estar convencido que eres un perdedor
eso lleva tiempo
a veces mucho tiempo
en eso consta
o quizás en las derivaciones de ello
estar
jodido
cansado
sin cepillarte los dientes
mirando la punta de los pies
y que te pasen de largo
y no importes nada 
entonces sí
vas a escribir todos los poemas
vas a pintar todas las abstracciones posibles
vas a hacer una buena canción
y vas a pensar en lo hermoso
que fuiste un día
con el convencimiento
que ese día no volverá
y cuando te levantes 
te apoyarás en las paredes
como una araña
y fumarás un cigarro
y la ceniza te correrá por la camiseta
será el día anunciado
y creerás que la luna
es realmente un juguete
incluso pensarás
que hay cosas peores
cuando realmente
no hay nada peor
y correrá el tiempo
correrá     correrá
y mientras esto transcurre 
mientras
luchas y   luchas  y   luchas
nadie tocará a la puerta.

Las paredes del tiempo

Cuando subas
las calles
soportándote de las paredes
y andes con una leva descosida
que conservas desde los 40 años
cuando subas las calles 
soportándote de las paredes
sin importarte  
que asciendes 
con unos zapatos rotos
cuando te aferres a un plato
de comida caliente
y no te importen
los sillones estomatológicos
las salidas del cuerpo de guardia
las patrullas policiales
la música de los altavoces
los discursos políticos
los rollos de serpentina 
las bolas de helado
las sirenas de las ambulancias
entonces

habrás llegado 
al final
y no recordarás nada
porque te darás
cuenta
de que
al final
en realidad 
nada importa
y pasarás
y nadie se asombrará
de toda tu bravura
nadie admirará 
a ese viejo
aferrado
a los músculos del tiempo
a los signos de la vida
que en este instante
sube las calles
y se sostiene en las paredes
porque 
esos torsos jóvenes
no conocen la gloria
porque
esos torsos jóvenes
no saben
que fuiste
alto         elegante        vigoroso
porque esos torsos jóvenes
ignoran
que existió
un instante
en que eras
digno          glorioso         invicto
y nada tendrá significado
y nada podrá devolverte 
la elasticidad de los músculos
la firmeza de los huesos
la cara recién afeitada
los ojos vivos
frente a la mujer desnuda
y caerá  el desborde
del tiempo
porque ellos 
en realidad
no conocen nada
porque 
ellos en realidad
no están preparados
y todo será 
agua y luz
jabones cayendo
entre los huecos de la bañera
medias rotas
dentro de un pie sucio
gorras con manchas de aceite
y todo eso que declina
todo eso
que se va
e irremediablemente
no vuelve
como un viejo
guante de béisbol roto
como un viejo
perro abandonado
todo eso
que se va
esperando
irremediablemente 
la gran noche
todo eso
que se va
esperando
la última salida.

Disfraces

Los peces 
no son los peces
solo el agua
que escapa 
de las manos
bajo 
las calles
ausente
el mendigo
alarga 
su mano temblorosa
saco mi cartera 
le extiendo 
20 ansiados pesos 
cruza la mujer 
que vende 
su cuerpo
para darle de comer 
a sus hijos
todos se han ido 
en este 
silencio atroz
la muchacha virgen
mira al lado
la pierde
cuando
discurre
la ansiedad
de los 100 dólares
el manicomio
el refugio 
el drogadicto 
el alcohólico 
consumen
su terapia
dentro 
de los peces
desnudos
donde 
aquel gritaba
y comía cucarachas
de las paredes 
del Calixto García
el recluso tiene visita
su madre 
le ha llevado
un pollo con moros
su mujer se desliza 
entre sus piernas 
en el pabellón
donde queda el semen
de otro recluso
las luces de la ciudad 
se apagan
el puente
donde cruzo
donde rehago 
el camino
otro mendigo 
me extiende la mano
le doy 20 pesos
allí donde
el hombre duerme
en los portales
y el pez inerte
sobre 
las bolsas de basura
la certera oscuridad
que bambolea 
se despedaza
en las salas de psiquiatría
tomo
mi dosis 
de psicofármacos 
y duermo dentro
del mendigo
en el niño 
que mira el dulce
de la mujer
vendiendo su cuerpo
del reo
tras el barrote
la muchacha
entre las sabanas
cubiertas 
de sangre
el paciente
entra 
con los manguillos
que lo sujetan
en el electroshok
todos
dejan 
el anhelo
la esperanza
allí
los peces
mudos
nos atrapan 
la ciudad se deshace
desaparece
mientras
alucinado 
toco
desesperadamente
las puertas
que no se abren
del pez que soy
y se convierte
en silencio
espanto
agonía.

Ríndete        ríndete

haz como dijera Hank
déjalos que ganen
ya estás viejo
ya las luces se apagan
bota 
todos esos cajones de versos
deshazte de la carpeta de literatura
concéntrate
en algo más sustentable
no haga versos
afíncate 
en la familia
el trabajo
las consignas políticas
no has adelantado mucho
y lo que te queda
no lo desperdicies
¿entonces qué hago?
tú sabes
hay algo vivo
que te mantiene en pie
algo que no has dicho
o lo has dicho
¿será la melancolía?
qué pinga melancolía
soy yo
atravesando los portales
mientras en la esquina
hay dos putas de pie
tú y los ángeles 
de la noche
tiran sus cartones
sobre el piso
no sé
ahora
ahora
ahora
no sé
no me quites el desastre
eso no lo quites
y mientras el verso
recorra la esquina
como una anciana
que se maquilla
escribe
no se han ido
las putas
los alcohólicos
los yonqui
el hambre
los mendigos
el frío
los barrotes de las celdas
los manicomios
la duda
el desamparo
entonces escribe
estás tú
y todas esas cosas
que aún te sostienen
que están vivas
entonces
escribe
por ellas
escribe.


Hugo Hodelín Santana

Hugo Hodelín Santana, Matanzas, 1955. Estudió Ingeniería Industrial en la Universidad de Matanzas. Ha publicado los libros El anciano (Ediciones Matanzas, 2003), Confesiones de un poeta mientras cuida un parqueo (Ediciones Matanzas. 2007 ), Reacciones Adversas (Ediciones Vigía, 2007), En dos strikes (Ediciones Matanzas, 2013, Premio de la Crítica Orlando García Lorenzo), Las Paredes del Tiempo (Ediciones Vigía, 2013), En la línea zaguera (Ediciones Matanzas, 2016), El poeta (Ediciones Vigía, 2018 ), la plaquette Confesiones (2018, premio del Concurso Debate José Jacinto Milanes), Un destino común (Letras Cubanas, 2018 ), y Palabras en soledad (Ediciones Matanzas, 2023, Gran Premio La puerta de Papel en 2025).

Su poesía, además, ha sido incluida en las Antología de poetas de Matanzas III, IV y V; Antología Cósmica México, así como en plaquettes y revistas digitales.

Otros reconocimientos a su quehacer poético Premio Amor Varadero 2014 y 2019, y el Premio América Bobia de Ediciones Vigía (2009), con el poema “Carta abierta a Charles Bukowski”.